7/04/2008

A buenas horas... (Más del Maestro Liendre)

Voy a escribir una entrada.

"¡A buenas horas, mangas verdes!", pensareis vosotros.
Por cierto, ¿sabes de dónde viene esta frase?. Normalmente decimos "a buenas horas mangas verdes" cuando algo llega fuera de tiempo.
Bien. Sabemos, de los libros de historia, que con la llegada al trono de Isabel La Católica se crea un tribunal, La Santa Hermandad. Dicho tribunal se dedicaba, entre otras cosas, a la 'criminología' y se diferenciaba de otros cuerpos por su túnica blanca con una cruz roja y sus mangas verdes. La verdad es que eran muy eficaces, pero como todo con el tiempo perdieron 'reflejos'. Poco a poco fuero relegados por otros cuerpos, como la Guardia Civil, y se enteraban de los crímenes tarde. De ahí la frase, ya que muy posiblemente cuando llegaban a la escena del crimen le gritaban eso de "¡A buenas horas mangas verdes!".

Siempre está bien saberlo, ¿No?.

6/23/2008

Tirando de Paint, de fotos de otros y de imaginación...


La imagen así se verá pequeña, posiblemente tengas que pinchar sobre ella para verla.


6/12/2008

La belleza

"A veces pienso que la sociedad pretende timarme. O mejor dicho a menudo. A diario. Constantemente.

No es que crea que me quiera quitar ese conjunto de ideas básicas que rigen el bienestar de mi vida, no. Yo diría que pretende suplantarlas por otras ideas de un sólo uso.
Posiblemente me quiera hacer ver la importancia de unos bienes materiales, pero yo sé que esos sólo me llevarían a una felicidad efímera.

Puede que me vendan productos con maniquís, que empapelen mi calle de menosprecio y que las revistas me enseñen no el manual de la belleza, sino los avances de la cirugía y el PhotoShop. Yo, seguiré pensando que la belleza sólo es una puta enamorada de la juventud. Nada más.

(...)"


Es un fragmento de un 'montón' de ideas que me viene de vez en cuando y plasmo sobre un folio. Sólo he puesto el trozo que habla de la belleza. No creo que ésta de la felicidad, incluso me atrevería a decir que se usa para discriminar, dañar y acentuar lo que ellos creen que son defectos. La belleza no está en las revistas, en la tele, ni en las pasarelas. La belleza está en los ojos que te sepan mirar.